jueves, 23 de octubre de 2014

Diario de Andrés Fava, Julio Cortázar

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Andrés Fava es uno de los protagonistas de El examen, novela escrita por Julio Cortázar en 1950 y publicada póstumamente en 1986. Diario de Andrés Fava formaba parte de esa novela, no obstante hace escasas referencias a los incidentes y personajes de aquella obra. Este libro quedó excluido de la mencionada novela, pero el autor lo conservó cuidadosamente, como todos los textos que consideraba "acabados" y dignos de ser publicados en algún momento.

En el libro encontraremos reflexiones expuestas con un tinte de humor, sarcasmo y melancolía respecto de las cuestiones éticas, estéticas y literarias que preocuparon a Cortázar toda su vida.




A continuación comparto algunos fragmentos del libro.




“Me revientan estos mocos mentales. También los japoneses se suenan en papeles.
‘Diario de vida’, vida de diario. Pobre alma, acabarás hablando journalese. Ya lo haces a ratos.”




“Lo que se da en llamar ‘clásico’ es siempre cierto producto logrado con el sacrificio de la verdad a la belleza.”





“Esperando un ómnibus en Chacarita. Tormenta, cielo bajo sobre el cementerio.
Cumpliendo la cola me quedo largo rato mirando la copa de los árboles que preceden el peristilo. Una línea continua de copas (el cielo gris la ahonda y purifica), ondulando graciosa como al borde de las nubes. En lo alto del peristilo el ángel enorme se cierne entre los perfiles de árbol; parece como si apoyara el pie sobre las hojas. Un segundo de belleza perfecta, luego gritos, trepar al ómnibus, córranse más atrás, de quince o de diez, la vida. Adiós, hermosos, un día descansaré ceñido por ese encaje delicado que me protegerá por siempre de los ómnibus.”




“Oigo una vez más Henry V en la grabación de Laurence Olivier. Siempre es tiempo de morir, pero estas láminas con su espiral fuera del tiempo guardan una instancia de eternidad. No está en la palabra, no son exactamente Will o Larry, o la felicidad que agrega Walton con su música. Lo eterno alcanza forma en la acción del hombre. Fue preciso todo eso, y que una vocación lanzara a Olivier, y que tras él Inglaterra, el cine, el momento, la guerra, el clima”




“Cuando no se es un intelectual, la inconsistencia y la pobreza de las ideas hace temer que todo lo escrito (salvo un poema, quizá un cuento) resulte inútil y ridículo. Ideas, es decir establecimiento de relaciones, cabezas de puente, puentes. Rodeado de libros, me inclino sobre una flor que dejaron en mi mesa. Su ciega pupila translúcida me mira; creo que si de verdad me mirara no me vería.”



“Creo que escribo para tener, del lado hedónico, el miedo exquisito”



“No lo vi nunca más, tal vez por eso me acuerdo tan bien.”



“Definición del misterio: La jaula estaba vacía y con la puerta abierta, y cuando vinieron a mirar había en el fondo una rosa, con el tallo en el cubito de agua, y se veía que acababan de cortarla.”



“Se dice —y uno sonríe—: "El lenguaje me impide expresar lo que pienso, lo que siento". Más cierto sería decir: "Lo que pienso, lo que siento me impiden llegar al lenguaje". Entre mi pensar y yo, ¿se opone el lenguaje? No. Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo.”



“En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento. Que, claro, ya no es pensamiento sino verbo.”



“Es oscuro y no sé decirlo: sentir que mi vida y yo somos dos cosas, y que si fuera posible quitarse la vida como la chaqueta, colgarla por un rato de una silla, cabría saltar planos, escapar a la proyección uniforme y continua. Después ponérsela de nuevo, o buscarse otra.”



“Es tan aburrido que sólo tengamos una vida, o que la vida tenga una sola manera de suceder. Por más que se la llene de sucesos, se la embellezca con un destino bien proyectado y cumplido, el molde es uno: quince años, veinticinco, cuarenta — la galería. Llevamos la vida como los ojos, puesta de modo tal que nos conforma; los ojos ven el futuro del espacio, como la vida es siempre la delantera del tiempo.”



“¿Panteísmo? Panantropismo. Pero no porque quiera serlo todo, vivir-mundo; lo que deseo es que el mundo sea yo, que no haya límites para mi asomo vivo. Argos, todo ojos?
Todos los ojos. Argos.”



“y una noche en que sufría, frente a un ventanal abierto, tuve la caricia de una mano que vino por la sombra, sin que me fuera dado saber quién de los que me acompañaban se unió tan puramente a mi dolor. Tuve — (Cuánto mejor esta constancia que todos los pajeros: ‘No tuve...’)”



“Curioso cómo hay ciertas repulsiones previas a la lectura, corroboradas casi siempre cuando se cede a la solicitación de terceros.”



“Un amigo de Mendoza me cuenta cosas de X. Cuando Y murió en un manicomio, X fue a identificar el cadáver. Lo llevaron al frigorífico de la morgue; abrían los compartimentos y sólo se veían plantas de pies, una al lado de otra como lomos de libros humanos. Un loco supo que buscaban a Y. ‘Lo conozco’, dijo. Rápidamente escogió un par de pies, y de un tirón extrajo el cadáver.
Cuando salían, X vio pasar a un loco sucio y harapiento. Llevaba una paloma contra el pecho, y continuamente la acariciaba. Ya no era un hombre, era una caricia a una paloma. Y como esto duraba todo el tiempo, la paloma tenía el plumaje sucio y estropeado, ya idéntica a su caricia.”



“Más sobre el supuesto ‘sufrimiento’ del escritor. Si en verdad tienes que sufrir, que no sea por lo que escribes sino por cómo.”



“Lo que me convendría estudiar es si cuando creo haber encontrado el buen camino, lo que ocurre es que he perdido todos los demás.”



“La idiotez de decir: ‘Dispongo de poco tiempo —‘, cuando es el tiempo el que dispone poco o mucho de ti.”



“Las aftas mentales. Cada vez que la lengua de la asociación las toca, duelen.”



“Pasaré por este mundo una sola vez. Si hay alguna palabra bondadosa que yo pueda pronunciar, si hay alguna buena acción que yo pueda realizar, diga yo esa palabra, haga yo esa acción AHORA, pues no pasaré más por aquí.”



“Nada es nuevo ahí, las dos menciones más importantes del "pensamiento" son tópicas: Me moriré, for good and ever.
Si puedo ser bueno, séalo ahora.
¿Pero puedo ser bueno si me voy a morir? La certeza de la muerte, ¿no desmiente, no deshace toda moral? Ser bueno es siempre olvidarse de algo, creer que la fiesta va a durar.”



“Dar algo de uno a los demás (poesía, TNT, besos) es reconocer la integración del yo en el tú. Toda abnegación, en ese sentido, es ser menos-hombre, menos-yo. Depender de...”



“A propósito de la libertad y del ser libre:
Se dice: ‘Heifetz hace lo que quiere con su violin’. ¿No será el violin el que hace lo que quiere con Heifetz?
Esto es un piano, dado e inmutable. El chico que quiere ser pianista tiene manos torpes (pero torpe significa siempre disponibilidad, kilómetro cero de innúmeros caminos; ser torpe es ser libre); manos plásticas, la antítesis del teclado que se ríe de ellas con todos sus dientes.”



“Un mot digno de recuerdo, que habría dicho Norah Borges en un almuerzo muy formal, al aparecer en la mesa la enorme fuente de puchero:
— ¡Qué líííndo! ¡Parece basura!”



“— ¿Y quién sos vos, mocoso, para no discutirme?”



“Horror de las mediatizaciones. Una cadena: Fulano ama un libro sobre Cézanne porque le gusta Cézanne, a quien le gustaba la pintura. ¡Qué lejos de la pintura se queda Fulano! O esto: hay un horror sagrado, Keats hace Hyperion porque Hyperion es su horror sagrado. Middleton Murry se ocupa de Keats porque lo atrae Hyperion; yo leo a Middleton Murry porque me gusta Keats. Pero hay un horror sagrado, y no es Middleton Murry).”



“Ay, el lenguaje es nuestro pecado original. Moi, esclave de mon langage.”



“Pavadas que se dicen: ‘Si tuviera fuerza suficiente, no permitiría esto o aquello’.
Es posible, si la fuerza te fuera dada ahora, milagrosamente. Pero si hubieras crecido envuelto en tu fuerza, esclavo de tu fuerza, estarías del lado de los que pegan.”



“Tema para la más cruel, la más cierta de las novelas: se quiso a alguien, sin esperanza pero disfrutando de la felicidad de contemplar su joven perfección. Pasan años de ausencia, y se regresa. Entonces aquella criatura asoma, con la sonrisa de la amistad. Es ella, pero ha cambiado. Ahora está fija en su límite, en su personalidad definida. El contemplador —que creía seguir queriéndola— descubre que sólo ama el eco de su antiguo ser que ella no recuerda, que dilapidó por la vida.”



“Cuidarse del realismo al escribir. Eludir la fauna del zoológico, convocar a unicornios y tritones, y darles realidad. La literatura, como lo dice Malraux de la plástica, debe tender a una creación independiente, donde el mundo cotidiano tenga la influencia que el escritor le tolere, y nada más.”



“Después de doce años, reincido en un concierto de Brailowsky. Con alguna tristeza — no demasiada— verifico que la música lo ha abandonado, y que sólo el piano le es fiel.”



“En Buenos Aires yo no podría (porque sé que no debo) llegar de sopetón a la casa de mi mejor amigo; hay que telefonear primero, ceremoniosamente. Además no se debe buscar dos días seguidos al mismo amigo —por eso tenemos tres o cuatro y los turnamos, y nos turnamos—; probablemente la segunda visita sería aburrida. Cambiando apenas un dicho italiano: L'amico e, come il pesce: dopo tre giorni, puzza.
La segunda visita es aburrida porque la primera sirvió y sobró para la ejecución de la función amistosa: viz, para intercambiar todas las informaciones y pareceres canjeables, agotar juntos un espectáculo o una música, y gozar del cariño viéndose. Como baterías descargadas, hay que esperar cuatro o cinco días a que la tensión retorne. ‘¡Pero qué ganas de verte!’ Aquí llamamos discreción al montaje habilidoso de la indiferencia. Me asombra advertir que mi mejor amigo me quiere en el fondo sin saber por qué; por lo irracional del cariño, y por los fragmentos personales que le confío. Lo peor es que evitamos con elegancia, deportivamente y con una gran belleza, esas mostraciones de piel viva que cabe englobar en la atroz palabra confidencias. Pensar que ciertas cosas capitales en la vida de mi mejor amigo, las sé por terceros. Y aquí se roza el terreno de la especialización: no es raro que a otro (nada íntimo, por lo regular) le contemos sin temor lo que al amigo se calla. Hay un estante para sombreros y otro para calzoncillos.”



“No creo en los que tutean a los diez minutos y se tupac-amarutean una mujer a las dos horas. No creo en las confidencias, en la sexualidad verbal entre copas. Tuve pruebas de que vale menos que nuestra hidalga técnica del compartimento estanco.”



“Delante de algunas gentes hay que hacerse el idiota para que no lo tomen a uno por idiota.”



“Vocabulario: popó, pipí, pitito, pepe, pajarito. (Fijarse que cuando el adolescente monta su vocabulario criollo correspondiente, la "p" queda como letra dominante. Lindo tema de tesis).”



“Puedes decirme algo más grave: ‘El arribo a la cumbre exige el abandono del valle.’ Pero oye, andinista: si te privas del solaz del valle, de su tierna frescura, ¿con qué subirás a tu cima? Y además, cuando se está en la cima, ¿qué queda por mirar sino el valle?
Porque el cielo, al rato, es una lata. Hay que volver la vista al valle. Si de algo sirve el valle es para estimular el ascenso a la cima; si de algo sirve la cima, es para escoger, ahora que todo está ahí a la vista, lo que verdaderamente importa del valle. Y no te olvides de G.K.: ‘Sólo una cosa es necesaria: todo.’”



“Sos demasiado feliz, vení aquí a padecer un poco”



“Lo cierto es irse. Quedarse es ya la mentira, la construcción, las paredes que parcelan el espacio sin anularlo.”



“A veces pienso que morir es escamotearse un poco al vacío. La verdadera aniquilación debería ocurrir en vida, así: estiro despacio la mano, toco el vacío, y por ahí me voy. Morir, en cambio, es como pasar a una nada pasiva.”



“Me vinieron al mundo, donde nada tengo ni hago que no sea una baja reacción contra mi origen involuntario.”




“Los libros argentinos son de un aburrimiento de mesa de escoba de quince. Brahms mereció nacer en Buenos Aires. La literatura provinciana es de un hastío infinito, porque el provinciano guarda el humor (y cuánto tiene, en el café, en el club, en la política) para la mera vida personal, y escribe serio, es decir muerto.”



“Querer en el recuerdo — No hay exactamente un recuerdo, sino emociones y sentimientos que en el recuerdo persisten adheridos a su materia deseada y servida. Especial tonalidad de este querer: lo que lo hace tan penetrante es que vale como un sentimiento vivo y actual aplicándose a una materia parecida.”



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¡Salud, y hasta la próxima publicación! Con permiso.

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